Haibun # 7

Siempre que puedo me sitúo en la parte trasera del autobús camino a la facultad. Los ventiladores, engranajes y vibraciones del asiento me despiertan como preparándome el desayuno con mil electrodomésticos.
En medio del barullo siento un tic-tac. El reloj heredado con correa nueva, tic, el olor a cuero, tac, la esfera limpia y simple, tic, brillante, certera, sibilina…¡TAC! Recorro el rostro de afeitado apuradísimo…¿Cómo sabes que te has perdido en un desierto?…Busco un oasis. Detrás de las gafas hay un finísimo hilo de luz. Qué cristalinas se ven las aguas con la boca seca. El autobús empieza a subir una cuesta, la colina que nada tiene que envidiar a unos labios carnosos. Mil veces subiría y bajaría en peregrinaje…¡Pulcher-pulchrior-pulcherrimus!

Engranajes.
Dos ruedas que giran
desde un beso.